Ver por la ventana del auto bus pasar un Renauld 9 conducido por un señor mayor de 40 años con sonrisa de Gioconda acompañado con su French Poodle en la parte trasera de su carro ladrando de lado a lado de manera frenética por las ventanas.
Y es aquí, donde mi vida se parte en dos, o tal vez en tres, donde me doy cuenta que todo no es como alguna vez pensé, que no tengo una vida resuelta, que la felicidad no existe, o más bien sí, si existe pero es escasa o tal vez lo es efímera; donde los últimos días de cada mes que he vivido, han cambiado; ya no pienso igual, ya no siento igual. ¿Qué me pasó? ¿Qué hice mal? ¿Qué me faltó? ¿Qué tengo que aprender? ¿Qué debo ignorar? ¿A quien debo escuchar? ¿Qué debo dejar? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?, tantas preguntas y tan pocas respuestas. Conocer gente no siempre resulta bien, entran en tu cabeza como una sanguijuela te infectan y la vuelven patas arriba, cambian tú vida, tú forma de pensar, tú manera de ver el mundo, todo se vuelve más complejo, diferente y hasta peligroso. T e hacen daño, te corrompen, te dañan, te complican más la vida -como si estuviera fácil vivir. T ú que pensabas que ya lo habías vivido todo, que todo estaba claro y...
Comentarios
Publicar un comentario